¿Te imaginas caminar por la plaza medieval más grande de Europa, entrar en una mina de sal subterránea y probar los mejores dumplings de tu vida?
Eso hicimos nosotros del 10 al 14 de Noviembre, y aquí te contamos todo: qué vimos, dónde dormimos, cómo viajamos y qué reservar si quieres hacerlo tú también.
VUELOS DESDE MÁLAGA
IDA (Viernes 10 de Noviembre): Málaga (AGP) - Cracovia (KRK)
A la ida volamos directo con Ryanair. Salida a las 17:30 y llegada a las 21:05. Un vuelo cómodo, sin escalas y directo al grano.
VUELTA (Martes 14 de Noviembre): Cracovia (KRK) - Málaga (AGP)
Para la vuelta, mismo plan: Ryanair directo. Salida a las 13:00 y aterrizaje en Málaga a las 16:50. Ideal para llegar y cenar en casa.
DÍA 1 (10 DE NOVIEMBRE): Llegada al frío polaco
Llegamos de noche y el termómetro ya marcaba 4 grados, pero la ciudad iluminada es mágica. Cogimos el tren rápido del aeropuerto al centro y de ahí al hotel.
Dormimos en el "Hotel Indigo Krakow - Old Town", un hotel con un diseño espectacular justo al lado de la Barbacana.
Cenamos nuestra primera sopa caliente en el restaurante "Gospoda Koko" un sitio súper barato y casero donde comen los estudiantes y los locales.
DÍA 2 (11 DE NOVIEMBRE): Castillo de Wawel y Centro Histórico
Empezamos el día subiendo a la colina de Wawel para ver el Castillo y la Catedral. ¡Ojo con la estatua del Dragón abajo! Echa fuego de verdad cada pocos minutos.
Comimos en la Plaza del Mercado (Rynek Główny) en el restaurante "Pod Wawelem", famoso por sus raciones gigantes (pídete un Schnitzel si te atreves, es más grande que el plato).
A la tarde recorrimos la Lonja de los Paños para comprar artesanía de ámbar y entramos en la Basílica de Santa María para escuchar al trompetista que toca cada hora.
DÍA 3 (12 DE NOVIEMBRE): Minas de Sal y Barrio Judío
Por la mañana fuimos a las Minas de Sal de Wieliczka. Es una locura: catedrales enteras esculpidas en sal a 130 metros bajo tierra. Imprescindible reservar con tiempo.
Para comer volvimos a la ciudad, concretamente al barrio de Kazimierz (el barrio judío). Fuimos a "Starka", donde probamos los pierogi (dumplings polacos) y sus vodkas caseros de sabores.
A la noche cenamos un "Zapiekanka" (una especie de pizza-baguette gigante) en los puestos de la Plaza Nueva (Plac Nowy). Es la comida callejera oficial de Cracovia por 3 o 4 euros.
DÍA 4 (13 DE NOVIEMBRE): Historia en Auschwitz
Dedicamos este día a visitar el campo de Auschwitz-Birkenau. Es una visita dura, pero necesaria para entender la historia. Fuimos en un tour organizado que nos recogió en el centro de Cracovia.
Al volver, necesitábamos algo que nos alegrara el cuerpo, así que cenamos en "Morskie Oko", un restaurante ambientado en las montañas polacas con música en directo y comida muy contundente.
DÍA 5 (14 DE NOVIEMBRE): Regreso
Último paseo por el parque Planty que rodea la ciudad y directos al aeropuerto. Nos volvimos con frío en la cara pero el corazón (y la barriga) bien llenos.
CONCLUSIÓN
Si buscas un viaje que combine historia, edificios de cuento y precios de risa (comparado con España), Cracovia es tu sitio. Es un viaje fácil, bonito y barato para hacer en un puente.
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